Puede parecer sencillo seleccionar una mesa de trabajo, pero existen varios aspectos que vale la pena tener en cuenta antes de realizar la compra. El tamaño, la altura, los espacios, los materiales y la disposición de los elementos de trabajo pueden incidir sobre la comodidad y la funcionalidad.
Es importante que un buen escritorio se ajuste a las necesidades de cada persona y al lugar en donde se va a ubicar. Por ello, antes de dejarse llevar únicamente por el diseño, es bueno tener en cuenta distintas características.
¿Cuáles son los errores comunes al elegir un escritorio?
No medir el espacio disponible
Un error muy común es comprar un escritorio sin antes medir el espacio donde lo vamos a colocar.
Un modelo muy grande puede dificultar la movilidad dentro de la habitación, mientras que uno muy pequeño puede no disponer del suficiente espacio de trabajo.
Es bueno medir el espacio que tienes antes de comprarlo y considerar la apertura de puertas, cajones y ventanas.
Elegir únicamente por el diseño
La apariencia es importante, en especial cuando el escritorio se integra dentro de la decoración de una habitación. No obstante, no debe ser el único factor que se considere.
Un escritorio puede quedar bien a la vista pero no ser cómodo para estar trabajando o estudiando por mucho tiempo.
Lo mejor es encontrar un equilibrio entre la apariencia, la funcionalidad y la comodidad.
No tener en cuenta la altura
La altura del computador influye directamente en la postura al momento de trabajar o estudiar.
Si es muy alto, puede hacer que los hombros se queden arriba. Si es muy bajo puede obligarte a adoptar una posición incómoda.
Es importante ajustar la altura del escritorio al de la silla que se va a utilizar.
Comprar un escritorio con poca superficie
Otro error que suele cometerse es elegir un modelo demasiado pequeño, pensando que así ocupará menos espacio.
Un escritorio pequeño puede ser una buena opción para habitaciones pequeñas, pero es importante que tenga espacio suficiente para el ordenador, el teclado, los documentos, la lámpara y otros objetos que se usan a menudo.
Un área de trabajo pequeña puede hacer que el espacio se vea desordenado y sea difícil de utilizar.
No valorar las necesidades de almacenamiento
Los cajones, los estantes o los espacios de almacenamiento pueden ser necesarios, según el modo en que se use el escritorio.
Si tienes que guardar documentos, material de oficina o libros, elegir un escritorio sin espacio de almacenamiento puede obligarte a comprar muebles adicionales después.
No comprobar la calidad de los materiales
El material del escritorio influye en su resistencia, cuidado y durabilidad.
Es conveniente comprobar, antes de adquirirlo, el material con el que está elaborado, la calidad de los acabados y la resistencia de la estructura.
Un escritorio que se use a diario debe ser lo suficientemente fuerte como para soportar el peso del ordenador y de cualquier otro objeto que se coloque encima.
Ignorar la distribución de cables
Los ordenadores, los monitores, las lámparas y otros aparatos pueden acabar generando muchos cables.
Si no se tiene en cuenta este aspecto, se puede convertir en un escritorio caótico y con cables a la vista o que molesten en la zona de trabajo.
Algunos escritorios incluyen pasacables u otras soluciones especiales que facilitan mantener todo en orden.
No pensar en el uso que tendrá
Escoger un escritorio para estudiar de vez en cuando, no es lo mismo que escogerlo para trabajar ocho horas diarias.
Es conveniente preguntar antes de elegir un modelo:
- ¿Se utilizará para trabajar o estudiar?
- ¿Se colocará un ordenador de sobremesa o portátil?
- ¿Se necesitarán uno o varios monitores?
- ¿Se utilizará para escribir o dibujar?
- ¿Será necesario almacenar documentos?
- ¿Lo utilizará una sola persona?
Las respuestas servirán para decidir las características que debe tener el escritorio.
¿Cómo evitar los errores comunes al elegir un escritorio?
Cuando se han localizado los errores más comunes, se toma una mejor decisión.
Medir antes de comprar
Mide el ancho y la profundidad del espacio que tienes antes de seleccionar un modelo. Es bueno dejar espacio alrededor del escritorio para poder moverse con comodidad.
Si tienes una habitación pequeña, considera opciones como escritorios compactos, de rincón o con espacio de almacenamiento integrado.
Priorizar la comodidad
La comodidad debe ser uno de los criterios más importantes, más aún cuando vas a estar varias horas frente al escritorio.
Verifica que puedas sentarte con comodidad y que haya suficiente espacio para las piernas. Es importante también que la altura permita trabajar sin tener que adoptar posturas incómodas.
Una combinación adecuada de silla y escritorio puede ayudar a hacer que un espacio de trabajo sea más cómodo.
Elegir el tamaño según el uso
No es necesario que busques el escritorio más grande sino aquel que tenga el tamaño adecuado para tus necesidades.
Si vas a usar una laptop, tal vez necesites menos espacio. Si cuentas con varios monitores, documentos y material de trabajo, lo mejor es que tengas una superficie más grande.
Tener en cuenta el almacenamiento
Para tener a mano documentos, libros o material de oficina puedes optar por un escritorio con cajones o con estantes.
Otra posibilidad es unir una mesa sencilla a una cómoda, estantería o cajonera que se encuentren separadas. Esta opción puede dar mayor libertad para disponer del espacio.
Combinar funcionalidad y decoración
El escritorio debe estar en armonía con el resto de la habitación. Para ello puedes tener en cuenta los colores, materiales y estilo de los demás muebles.
Los escritorios de madera pueden aportar un toque acogedor y natural, mientras que los de metal o los diseños sencillos pueden encajar perfectamente en entornos modernos o de estilo industrial.
Pensar en el futuro
Un escritorio es un mueble que te puede durar muchos años. Por eso es importante considerar no sólo sus necesidades actuales, sino también cómo podría cambiar su uso en el futuro.
Si actualmente tienes un portátil pero planeas incorporar un monitor, lo mejor es optar por una superficie que se adapte a ese cambio.
Comprobar la estabilidad y los acabados
Antes de adquirirlo, comprueba que la estructura sea sólida y que las patas estén bien fijadas. También es bueno comprobar los acabados y los mecanismos de los cajones o compartimentos.
Estos pequeños detalles pueden alterar la experiencia de uso y la vida útil del mueble.
Podemos decir que la elección de un escritorio no es únicamente seleccionar un modelo que se vea bien con la decoración. Son factores que pueden influir mucho en su funcionamiento el tamaño, la altura, la distribución, los materiales, el almacenamiento y el uso que se le dará.
Si evitas errores como no medir el espacio, elegir solo por el diseño o no tener en cuenta las necesidades de almacenamiento, podrás encontrar un escritorio que mejor se ajuste a tu hogar y a tus actividades cotidianas.
Pensar un poco antes de comprar sobre tus necesidades, espacio disponible y uso previsto para el escritorio puede ser útil. De esta forma, será mucho más fácil encontrar un modelo que sea cómodo, práctico y duradero.




